Mario Vargas Llosa distinguido con el título de Doctor Honoris Causa por la USB

De manos del rector de la Universidad Simón Bolívar, Benjamín Scharifker, el   escritor peruano Mario Vargas Llosa, recibió el título de Doctor Honoris Causa.

El acto, al que asistieron reconocidas figuras de la sociedad venezolana, contó con la intervención de Rafael Arráiz Lucca y Carlos Pacheco, ambos miembros de la Academia Venezolana de la Lengua.

El rector habló de los inicios de la USB y la cercanía de la fecha de su creación con el día en que Mario Vargas Llosa recibió el Premio Rómulo Gallegos, en su primera edición. 1967 fue el año en que estos dos acontecimientos ocurren. El 18 de julio se funda la USB y dos semanas después, contó, se da a conocer la obra ganadora del Premio Rómulo Gallegos, «La Casa Verde» de Mario Vargas Llosa. Coincidencia significativa que aprovecharon para conmemorar la infatigable labor de este importante escritor.
Scharifker destacó la lucha de Vargas Llosa por las injusticias que presenta la realidad latinoamericana, no sólo desde el plano literario, sino también desde el plano político, pues fue esa “disconformidad con la realidad, la que lo llevó a postularse en 1990 como candidato presidencial del Perú”.

Este título conferido, que es la máxima distinción que otorga la universidad, explicó el rector, no se entrega por el volumen de sus obras sino por las grandes contribuciones que ha realizado a la literatura y a la sociedad.

Ante la vasta producción del homenajeado, el profesor Arráiz Lucca dedicó sus palabras al rol político que desempeñó Vargas Llosa, mientras Pacheco se centró en los aportes literarios.

En ese sentido, Arráiz Lucca recordó cuando Vargas Llosa, con apenas 31 años de edad, decía haber conocida el rostro oculto de la revolución cubana, alertaba los peligros que representaba un partido único y expresaba su ambición de emancipar la oligarquía parasitaria, sin olvidar la defensa de la libertad de prensa, entre otro derechos insoslayables.

Como parte de esa labor política, mencionó la condena pública que hizo sobre la invasión a Checoslovaquia en 1970 y su participación en el manifiesto de los intelectuales en 1971. Actuaciones que sumadas a otras tantas, le valieron injurias por parte del sector conservador.

Pacheco, por su parte, hizo un resumen de las contribuciones más significativas que ha dejado la pluma de Vargas Llosa, a través de un discurso de tiempos cruzados que permitió escuchar reseñas de las obras más famosas del escritor junto a una anécdota personal que mantuvo en vilo al público hasta que llegó a su fin.

La experiencia de Pacheco sucedió en Manizales en 1971, en la Universidad de Caldas, donde Vargas Llosa debía dictar una conferencia. En esa época, Pacheco se había estudiado las obras del escritor y ansiaba, al igual que ayer, conocerlo. Sin embargo, algunos presentes no dejaban instalar el evento en Maizales, algunos incluso le gritaban lacayo del imperialismo yanqui. Finalmente las interrupciones cesaron y pudo escuchar al ya famoso en aquel entonces, Mario Vargas Llosa, quien desde esos tiempos llamaba al diálogo abierto para profundizar y concretar una sociedad donde valga la pena vivir.

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