Sugieren crear un observatorio nacional de encuestas electorales

La profesora de la USB, Colette Capriles y el politólogo, John Magdaleno.

Lisbeth Bernal /Departamento de Información y Medios USB.- 

Ante la necesidad de analizar y mejorar el uso de las encuestas en materia de políticas públicas y campañas electorales, entre otros aspectos, la psicólogo social Colette Capriles y el politólogo John Magdaleno, recomendaron la creación de un observatorio y de un repositorio de encuestas que permita el estudio de esta valioso instrumento y su aplicación en el contexto venezolano.

Esto lo expresaron los especialistas durante el Foro Impacto de las encuestas en la opinión pública en época electoral, celebrado el 17 de mayo en la USB, bajo la organización de la Coordinación Docente de Postgrados en Ciencia Política y la Especialización en Opinión Pública y Comunicación Política.

Capriles, quien también es profesora del Departamento de Ciencias Sociales de esta universidad, reflexionó sobre las debilidades que ha observado en esta área, pues a su juicio, no hay condiciones en el país para que surja algo esencial que es la comparabilidad entre las encuestadoras. “No existe la infraestructura adecuada lo que obliga a las empresas a tercerizar el acceso al campo y eso quiere decir que no va a haber competencia entre las encuestas de sondeo y por ende, el costo es bajo si se equivocan”, dijo.

Aunada a esta situación, mencionó otro problema recurrente en Venezuela que se relaciona con un problema de costos y ética. Se trata de la doble función que ejercen quienes hacen las encuestas al generar datos y al mismo tiempo, interpretarlos. Esto la lleva a afirmar que en nuestro país “falta saber antropológico”, debido a que no hay interacción entre quienes hacen sondeos de opinión y los investigadores antropológicos que son los encargados de estudiar el contexto.

Tal situación se agrava si además se hace un uso indiscriminado de esas interpretaciones para formular políticas públicas y predicciones, explicó.

“Las encuestas lejos de ser la foto, se han convertido en instrumentos de construcción de políticas, es una dependencia abrumadora cuando en realidad el diseño de una política debe obedecer a una racionalidad y un concepto basado en el bien común y no sobre preferencias de los venezolanos”. En ese sentido, enfatizó al igual que las encuestas no pueden ser la única fuente para el diseño de las políticas.

Los medios y el ciudadano

Colette Capriles: “Los clientes tienen prioridad para las encuestadoras, pero no pueden distorsionar los resultados”.

Para Capriles, los medios son actores importantes en la opinión pública, por lo cual deberían ser balanceados. No obstante, en Venezuela aseguró que no hay un sistema de medios racional. En su opinión, a diario se observan prácticas de periodismo que evidencias una falta de rigor, de responsabilidad política y de ética, lo que ha generado a su vez, un conflicto entre información y propaganda, lo que definitivamente influye en los resultados de las encuestas y las políticas en práctica.

“La democracia contemporánea requiere de la opinión públicas y no necesariamente es ilustrada, por tales motivos el ciudadano tiene que ser parte del debate y la academia debe ayudar en la lectura correcta de los datos de las encuestas para también debatirlas”. De ahí, comentó que surge la opción de un observatorio, dada la necesidad de monitorear dichas encuestas y perfeccionar los elementos técnicos.

“El contexto nos obliga a reconocer que estamos ante la construcción de una opinión pública anómala, inédita en comparación con otros procesos políticos”, concluyó.

Las encuestas no ganan elecciones

Por su parte, John Magdaleno, director de la consultora de asuntos públicos Polity, con numerosos estadísticas mostró las aplicaciones que tienen las encuestas y la particular conformación del mapa territorial político venezolano.

John Magdaleno: “La mayor parte de las veces las encuestas han acertado los resultados electorales”.

Aseguró que las encuesta como herramientas para ganar elecciones, tal como lo predica Joe Napolitan, son inútiles aunque sí ejercen influencia en audiencias claves como los financistas, los formadores de opinión, los equipos de trabajo de partido o staff de comandos, los líderes políticos y sociales involucrados con una campaña y un candidatos e incluso, los propios candidatos, ya que permiten enfatizar estrategias, pensar en retiro de candidatura, corregir errores, entre otras utilidades”.

En consecuencia, explicó el politólogo Magdaleno, las encuestas no deben considerarse el factor más influyente en la opinión pública, pues los medios, la iglesia, la familia, los amigos y principalmente, los principios y valores, inciden en las preferencias electorales de cada ciudadano.

Magdaleno mencionó dos teorías que se manejan para la conformación de estas preferencias, pero que pareciera no aplican en el contexto venezolano. Ellas son la Badwagon que indica que los electores juegan a ganador y la Underdog, según la cual los electores juegan a la segunda opción. Ambas, explicó que no aplican ya que 6 de cada 10 electores, no se informan sobre asuntos políticos.

Tendencias

Según análisis realizados por Magdaleno, una nueva clasificación surgió hace más de una década en los estudios relativos a las preferencias electorales. El tercer segmento, explicó, apareció de forma espontánea y dicotómica. “Son los políticamente no alineados”, dijo, agregando que ellos no se disuelven sino se realinean frente a la cercanía de un evento electoral.

Su principal característica es que no poseen una identidad política consolidada y se ubican como un tercer perfil, debido a que en el primer y segundo perfil, se localizan a quienes polarizan las actuales opciones electorales, es decir, a los afectos al oficialismo y la oposición.   

Por ello, enfatizó, se necesitan análisis multivariables y una lectura de datos particular que consiste en visualizar un continuo y no una estructura por bloques de preferencias, porque hay matices y gradientes que se deben tomar en cuenta.

Fotos: Alfredo Terán

 

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