«Créditos son circo porque pan no hay»

William Colmenares, vicerrector administrativo de la USB

La Universidad Simón Bolívar funciona con el 39,5 por ciento del presupuesto que necesita. El Vicerrector Administrativo asegura que dependen de ingresos adicionales discrecionales

Vanessa Haces Gonzatti / Tal Cual.-

Cada año la OPSU le otorga un menor presupuesto a la Universidad Simón Bolívar del que necesitaría para su buen funcionamiento. Al igual que el resto de las casas de estudio públicas del país, lleva seis años obteniendo menos recursos del requerido, y dependiendo de créditos adicionales para sobrevivir hasta diciembre. «Ya vamos para el séptimo año así», asegura el vicerrector administrativo, William Colmenares.

Desde el año pasado había advertido que sin un crédito adicional, en agosto de este año el personal de la institución se quedaría sin seguro de salud, pues el presupuesto no alcanza. Y así fue durante un par de semanas. Hace pocos días un nuevo crédito adicional fue aprobado para varias universidades, entre ellas la USB. «Nos acaban de aprobar 43 millones de bolívares, pero de ese total solamente 27 millones van dirigidos a seguro HCM, tickets de alimentación, y comedor y transporte, que son las áreas más críticas», explica. Solamente para esos tres rubros la universidad necesitaría 56 millones en lo que queda de año. Si Colmenares asignara a dichas áreas recursos no estipulados para cubrirlas podría enfrentar un problema legal. Es por ello que va a enviar una carta a la OPSU para solicitar permiso para redistribuir los nuevos ingresos. «Ese es el problema de los créditos adicionales: son discrecionales. Mucho circo porque pan no hay», afirma. Parece increíble que hasta 40% del presupuesto anual de la universidad se reciba a través de créditos adicionales.

Siempre es poco

El presupuesto con el cual se comienza siempre es insuficiente, apunta Colmenares. Pero no pueden pedir más. De Bs 1.186 millones que requiere la institución para funcionar, han obtenido el 39,5% para el próximo año, incluyendo los ingresos propios que llegan a 14 millones. Dichos ingresos se generan a través de conciertos, alquiler de algunos espacios, o préstamo de servicios. «Los gastos de personal aumentan así uno no respire, por ejemplo, por la prima de antigüedad. Aumenta sin que la universidad contrate a nadie. Lo que preocupa es que no contamos con presupuesto para reponer cargos», señala Colmenares.

El vicerrector administrativo indica que para el próximo año sólo han podido solicitar tres meses para comedor y transporte, siete meses de seguro de salud, dos meses de servicios como agua y electricidad, cuatro meses de limpieza y jardinería. Lo demás entrará por créditos adicionales, espera. «No podemos dotar a la biblioteca con nuevas publicaciones. Somos la universidad en el puesto 13 en investigación en América Latina», afirma.

La insuficiencia presupuestaria se hace evidente también cuando se requieren gastos extraordinarios. El Pabellón 3, un edificio que forma parte del área de Biología, está totalmente desalojado y casi en escombros pues el terreno en el que se encuentra está cediendo. «Los pabellones tienen techo de asbesto, material cancerígeno, pero no alcanza para cambiarlos», apunta.

En cuando a los Petrorinocos, se alegra de que la OPSU cancele la deuda con jubilados pero rechaza que no se conozca el método de cálculo, el criterio y que se reste autonomía a las universidades.

Tal Cual, 1 de octubre de 2012, pág. 6.

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