400 mil libros en riesgo por contaminación de Biblioteca

Soraya Villarreal / Departamento de Información y Medios USB.-

La realidad de la crisis económica que viven las universidades ha hecho que espacios como la Biblioteca de la USB, tanto de Sartenejas como del Litoral, estén sobreviviendo con exiguos recursos para dar una mínima atención a los usuarios que hacen investigación, docencia y extensión, sean estudiantes, profesores, empleados o visitantes.

Uno de los puntos más débiles de un recinto como la biblioteca es el ataque que sufren las colecciones de libros y hemerográficas, producto de hongos, moho, polillas, comején y demás entes que contaminan el entorno, que a su vez son producidos por la imposibilidad de mantener un ambiente adecuado, incluyendo el buen funcionamiento del aire acondicionado.

De acuerdo con el informe elaborado bajo la coordinación de la Dirección de la Biblioteca para el Consejo Académico, las actuales condiciones de higiene, salubridad y conservación que tiene el edificio en Sartenejas con unos quince mil metros cuadrados de construcción aunado a los más de tres mil metros cuadrados del edificio correspondiente en Camurí, ponen en riesgo a unos 400.000 volúmenes de las colecciones que, en parte, están disponibles a los usuarios.

De esos 400 mil libros, una cantidad está en depósitos a la espera de la respectiva catalogación para llevarlos a las estanterías y ponerlos a la disposición de los usuarios, pero que por la falta de personal permanecen guardados.

La Biblioteca de la USB, que fuera modelo de funcionamiento y referencia de institución eficiente y moderna, hoy en día sufre los embates de la falta de mantenimiento oportuno y eficaz, pues en los últimos nueve años las condiciones precarias de la universidad en general, han disminuido los trabajos requeridos para preservar los espacios y proteger las colecciones, tales como el aspirado de alfombras y libros.

Problemas como aspiradoras industriales inservibles, falta de personal de limpieza, meses de prolongadas fallas del aire acondicionado en las dos sedes, entre otros, han llevado al deterioro progresivo del recinto y de las colecciones, pues se ha aspirado menos de 35% de la colección; en lo que va de 2019 apenas se ha aspirado 1% de la colección en Sartenejas, cuando lo recomendable es aspirar toda la colección trimestralmente, por lo que actualmente están contaminados gravemente la Sala Hemerográfica, la Sala de Monografías, la Sala de Colecciones Especiales y los tres depósitos del sótano así como un depósito en la Sede del Litoral.

Así mismo, se encuentran medianamente contaminadas la Sala de Reserva, particularmente la zona de libros en encuadernación y la colección de publicación previa a 1920, y están poco contaminadas la Sala de Tesis, la Sala de Referencia y el Departamento de Servicios Técnicos.

El documento también revela la necesidad de limpieza y descontaminación a fondo de todas las áreas del edificio, tareas que no se realizan desde hace 9 años, y la eliminación del material que sea irrecuperable, del cual se estima que se deba desincorporar y eliminar entre 10 y 20% del material bibliohemerográfico, y entre cinco mil y seis mil metros cuadrados de alfombra, y que, en la medida en que se postergue la limpieza, la proporción aumentará.

A manera de ejemplo, reza el informe, en diciembre del año 2018 los libros contaminados en la Sala de Colecciones Especiales se encontraban limitados a no más de 10% de la sala, a mediados de julio de 2019 esta proporción había crecido a 35%, y a mediados de septiembre de 2019 ya alcanzaba 75% de la sala.

Aire perverso

De acuerdo con los estándares y protocolos internacionales para bibliotecas y archivos, la temperatura máxima de estos espacios institucionales no deben sobrepasar los 21° C, y la humedad relativa no debe ser mayor a 65%, para evitar condiciones que favorezcan el crecimiento y reproducción de hongos y moho.

La temperatura dentro de la Biblioteca en Sartenejas está lejos de cumplir esos estándares, pues ha alcanzado niveles caracterizados como de estrés térmico, con temperaturas de hasta 28,5° C, y hasta de un grado más con respecto a la temperatura externa, así como niveles de humedad relativa de hasta 85%.

La razón se debe a que se han venido quemando componentes claves del sistema debido a su antigüedad y obsolescencia, así como por las fallas eléctricas; a pesar de los esfuerzos que realizan algunos profesores y alumnos con las donaciones de empresas solidarias para mantener el sistema trabajando.

Durante varios períodos del último año se ha debido activar el plan de contingencia por elevadas temperaturas y falta de ventilación en la Biblioteca en ambas sedes, lo que pone en riesgo, además de la salud de usuarios y personal, la propia colección, debido a mayores niveles de calor y contaminación por moho, hongos, ácaros e insectos.

La propuesta es reemplazar el sistema actual de aire acondicionado por uno moderno que cumpla con los estándares y protocolos internacionales, lo que costaría unos 250.000 dólares. Sin embargo, tomando en cuenta la realidad financiera de la Universidad y considerando que el presupuesto de la Biblioteca de 2019 fue de 55 dólares, lo que queda es continuar trabajando en la restauración y mantenimiento del sistema actual, a pesar de su obsolescencia y precariedad.

Fotos: Javier Perozo

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