USB debe buscar fuentes de financiamiento para su sistema de transporte

Soraya Villarreal / Departamento de Información y Medios USB.-

A pesar de la falta de recursos para el mantenimiento del sistema de transporte, y de las restricciones en cuanto al número de unidades operativas, la Universidad Simón Bolívar mantiene en funcionamiento 27 unidades que movilizan diariamente a más de 1.200 usuarios de las trece rutas urbanas e interurbanas, en sus dos sedes, y gracias a esas unidades la USB ha logrado avanzar para culminar el trimestre septiembre-diciembre.

El funcionamiento de las unidades ha sido posible a través de las donaciones realizadas por la Corporación AlumnUSB, que durante el mes de agosto trabajó, conjuntamente con el Vicerrectorado Administrativo y la Dirección de Servicios en la recolección de fondos para costear el arreglo de las unidades propias de la USB y dar inicio al trimestre que está por culminar.

En los meses de septiembre y octubre, la Dirección de Servicios hizo un censo en línea que fue respondido por los uesebistas, la mayoría usuarios del sistema de transporte, en el que se corroboran las cifras que históricamente ha aportado la Dirección de Servicios sobre el comportamiento del servicio y la cantidad usuarios que dependen del transporte para llegar a la USB.

Sobre este aspecto, el censo revela que de los 4 mil estudiantes de la universidad, 3.500 dependen del transporte, mientras que 73% de los trabajadores (más de 1.600), donde están incluidos personal académico, administrativo y obrero, cuentan con las unidades, tanto urbanas como interurbanas para llegar y salir de la institución.

Sin embargo, los recursos con los que cuenta la USB no son suficientes para un sistema de transporte que se mantenga 100% operativo, y, en la actualidad, el servicio restringido –por el número de unidades que están en funcionamiento- depende de las donaciones realizadas por los egresados de la USB, a través de AlumnUSB.

Varias instancias de la universidad, entre estas estudiantes y personal, han planteado la necesidad de que la comunidad haga aportes que servirían para mantener y mejorar el servicio de transporte, y la misma comunidad, a través del censo, ha manifestado su disposición de contribuir con dicho servicio, por considerar que se trata de un transporte seguro, puntual, oportuno y de calidad.

De acuerdo con el censo, 79% de la comunidad (quienes respondieron el censo) está dispuesta a contribuir para mantener y mejorar el transporte universitario, por lo que las direcciones de Servicios e Ingeniería de Información afinan los detalles para materializar la recaudación que voluntariamente haga la comunidad uesebista.

Participación gremial

En una reunión convocada por el Vicerrectorado Administrativo y que contó con la participación del director ecragado de Servicios, Fernando Torre, los gremios de trabajadores administrativos, estudiantes y obreros, la titular encargada de ese despacho, Mariella Azzato, explicó la necesidad de que existan otras fuentes de ingreso para recuperar, mantener y mejorar el sistema de transporte uesebista, además del MEU y de los egresados; “se debe pensar en un sistema amplio que garantice la continuidad y mejora del servicio; hacerlo sostenible en el tiempo y evitar el colapso cuando no haya recursos por parte del Ministerio”.

Gabriel Mendoza, secretario general de Sutes, y Maritza Sotillo, representante de Atausibo, intervinieron con propuestas que “serán consideradas oportunamente”, dijo la vicerrectora.

Mendoza comentó que después de la crisis que generó la falta de transporte, “los trabajadores están ganados a aportar a la universidad para su traslado; sin embargo, es difícil hacer depósitos”.

Para el secretario general de Sutes, la idea sería que el trabajador hiciera una autorización voluntaria para que el aporte sea recurrente, bien a través de nómina o del propio gremio, “tal como se hacen los descuentos de las pólizas de exceso del seguro”, refirió. Esta propuesta fue secundada por la representante de Atausibo, quien además agregó que para el trabajador sería más fácil usar la vía de la autorización voluntaria para hacer el aporte, así como se hizo en el pasado cuando cada trabajador pagaba mediante la nómina lo relativo al transporte extraurbano.

Los estudiantes Valeria López y Angelo Perucho, de la Secretaría de Servicios de la Fceusb, se refirieron a la necesidad de tomar en cuenta a las nuevas cohortes, que comenzarán actividades en enero de 2020, y a quienes se les debe informar sobre la lo imperativo del aporte voluntario que requiere el servicio para garantizar su asistencia al campus.

Hacia un cambio de cultura

Mariella Azzato manifestó que los cambios generados en la USB a partir de la falta de transporte a mediados de 2019, produjo la reducción del número tanto de estudiantes como de trabajadores, “por lo que al ser una universidad más pequeña, vamos a poder podamos garantizar la sustentabilidad, no solo del servicio de transporte, sino de otras áreas, y que finalmente conducirá a un cambio de cultura”.

Ese nuevo comportamiento hacia la USB “derivará en trabajadores y estudiantes más comprometidos con su universidad, más conscientes de la necesidad de contribuir a mantener sus servicios, y cada vez con más ideas y propuestas que ayuden al crecimiento de la institución”. Lamentó la ausencia de la Apusb, por lo que los profesores no estuvieron representados en esta reunión para sumar ideas en favor de la universidad.

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