Aumento de desnutrición infantil, de pobreza extrema y de migración revela Encovi 2019-2020

La crisis económica, política y social que ha vivido el país en los últimos años ha ido deteriorando las condiciones de vida de los venezolanos, lo cual ha afectado desde la forma de alimentarse, hasta la escolaridad, así como los índices de desempleo en plena edad productiva y la evidente migración que ya toca niveles de países en guerra.

Las cifras que muestra la Encuesta Condiciones de Vida 2019-2020 en su sexta edición, presentada esta semana por la Universidad Católica Andrés Bello, revelan un aumento dramático de los niveles de pobreza y desigualdad, ubicando al país en posiciones comparables con los países más pobres del mundo donde existe mayor inestabilidad política.

Los datos recogidos por Encovi revelan que más de 79% de los venezolanos no puede cubrir la canasta básica de alimentos; 96% de los hogares está en situación de pobreza y 79% en pobreza extrema, y, con el método multidimensional donde se incluyen, además de los ingresos, otros factores como educación, empleo, condiciones de vivienda y servicios públicos, la estimación es de 65% de hogares en situación de pobreza.

Más pobreza y menos alimentos

En cuanto a la seguridad alimentaria, una de las banderas políticas del gobierno, especialmente en el año 2007, cuando se redujo la participación del sector privado y aumentó el peso del Estado en todas las áreas de producción y distribución de alimentos con expropiaciones de por medio y el control empresarial, los datos de la Encovi revelan que el porcentaje de hogares en Inseguridad Alimentaria Moderada (IAM) está en crecimiento, pues además de la preocupación por la falta de alimentos, están los ajustes en la disponibilidad de recursos que impactan en la calidad de la dieta, y que de cada 4 hogares, en al menos 1 existe Inseguridad Alimentaria Severa (IAS).

Estos datos coinciden con el informe publicado en febrero de 2020 por el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, que expone que casi un tercio de la población venezolana, es decir, 32,3%, padece inseguridad alimentaria y necesita ayuda.

Los índices de desnutrición infantil que revela Encovi son dramáticos: 166 mil niños (8%) menores de 5 años califican como desnutridos desde el indicador peso para la edad; 639 mil niños (30%) menores de 5 años padecen de desnutrición crónica. Este panorama es el segundo peor de toda América Latina y el Caribe, y solo equiparable con Nigeria y Camerún.

Según la Encovi, los valores de la desnutrición crónica han convertido a Venezuela en un país de África, la desigualdad de los estados nutricionales muestran diferencias de 30% entre los estratos sociales, no parecen haber diferencias nutricionales por género, el consumo nacional promedio de proteínas es solo de 34,3% del requerido, y a largo plazo, las secuelas de los estados actuales nutricionales del país pueden ser irreversibles.

El Proyecto Encovi se inició en 2014 con el trabajo de investigadores de la Ucab, UCV y USB, para obtener y ofrecer información pertinente y oportuna sobre la situación social de la población venezolana. La Unidad de Políticas Públicas de la USB participó hasta la Encovi 2017.

Para capturar datos de los hogares se contó en esta edición con nuevas tecnologías y dispositivos electrónicos, ampliaron la agenda temática, se incluyeron nuevos  temas, aumentó el número de hogares usando un muestreo probabilístico y el cuestionario aplicado abarcó 13 temas.

La presentación interactiva de Encovi 2019-2020 puede verse aquí.

Enorme retroceso en el acceso a la educación de los jóvenes

El tema de la educación en el país también es tocado por la Encovi, y demuestra que hay menos demanda educativa, es decir, cada vez menos personas asisten a clases, y que, además la cobertura educativa no ha mejorado.

Para el período reciente, casi 4 millones de niños no tienen garantía en su derecho a la educación; más de la mitad de la población más pobre no termina su formación educativa, y cada vez son menos los jóvenes que asisten a la educación media, la razón principal es que la condición socioeconómica los obliga a retirarse y a ingresar al mercado laboral.

Entre la población de 18 a 24 años de edad se registra “un retroceso enorme en el acceso a la educación”. Con respecto a la Encovi 2016, la cobertura educativa entre esta población pasó del 48% al 25%; los datos muestran que la cobertura es menor en los estratos más pobres.

Las razones alegadas para no asistir al centro educativo entre la población de 18 a 24 años son: 43% ya terminó estudios, 22% no quiso seguir estudiando / no lo considera importante, 14% debía trabajar, 9% por embarazo / cuidado de hijos / obligaciones del hogar, entre otros.

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