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“Los valores son absolutos lo que cambia es la actitud del hombre”

El empresario y filósofo uruguayo, Nelson Pilosof se reunió con profesores y estudiantes de la Universidad Simón Bolívar, a quienes les manifestó que en todos los ámbitos, especialmente en el mundo empresarial y político, los valores morales sin excepción, deben ser respetados.

Lisbeth Bernal
Departamento de Información y Medios USB

Frente a las nuevas tecnologías y el proceso de globalización que vive el mundo de hoy, el filósofo Nelson Pilosof de la Universidad de la República Oriental del Uruguay, afirmó que es fundamental para alcanzar el éxito y la felicidad el respeto por los valores morales, la lucha por la convivencia y no la confrontación, “aunque muchos usan el poder para enfrentar unos con otros y ese es el camino de la destrucción”.
Pilosof, quien estuvo en la USB gracias a una invitación del Instituto Cultural Venezolano Israelí y el Decanato de Estudios Generales, conversó con estudiantes y profesores el pasado miércoles 17 de junio, sobre la importancia de los valores en todos los ámbitos, independientemente de los cambios tecnológicos y transformaciones en las sociedades porque “el deber ser” siempre estará presente en todos los tiempos y espacios. “Hay quienes piensan que los valores son relativos, pero eso es una barbaridad porque los valores son absolutos, lo que cambia es la actitud del hombre”, dijo.

Este tema ha sido desarrollado por el filósofo desde hace más de 10 años, sobre la base de sus estudios y experiencias personales, pues también a la par de sus proyectos intelectuales ha incursionado como empresario llegando a obtener varias distinciones por sus aportes.

“Al principio no podía encontrar la compatibilidad entre filosofía y negocios. Sin embargo, decidí vivir esa experiencia en donde lo académico pareciera no importar. Luego me di cuenta de que definitivamente no son compatibles, sino que se necesitan, porque la empresa es una actividad humana que si no tiene alma, es despiadada y ese toque humano es filosófico”, dijo Pilosof, actual presidente del World Trade Center Montevideo que constituye un centro de negocios que congrega servicios relacionados con el comercio internacional.

En los negocios, indicó, el hombre debe tomar decisiones y las consecuencias no son las mismas si los valores son violados, de ahí que concluya que la crisis actual es de confianza.

El mundo de los valores en donde se encuentra la verdad, la libertad, la justicia, la paz y otros, afirmó, no se puede derogar, aunque sea invisible, es indispensable y está dirigido a las personas.

Pero cómo se captan esos valores fue otro aspecto sobre el que disertó el catedrático. “La cultura de hoy es visualista porque la vista juega un rol clave que la coloca por encima del resto de los sentidos a través de los cuales percibimos al mundo físico. Esa cultura influye hasta el punto en que todos terminan por creen que si no se ve algo, no existe y eso es obviamente errado”.

Y aunque los sentidos son importantes para captar lo externo, Pilosof mencionó que aquellos que se animan a ir más allá de lo que se ve y se oye, “descubrirán los juicios, los conceptos y el mundo de las emociones, que sensibiliza y accede al de los valores”.

Hacia la despersonalización
Sobre el proceso de globalización, el conferencista señaló que está tomando un camino que lleva a la despersonalización, en vez de fortalecer las diferencias que son, finalmente, las que hacen a las personas y los pueblos, únicos.

A su juicio no debemos perder la identidad cultural y los valores de nuestras tradiciones. “No quiero decir que debemos vivir en el pasado, sino descubrir la fuerza de un presente que respeta el pasado”. En ese sentido, expresó que las filosofías de un siglo no tienen por qúe aplicarse a otras generaciones descontextualizándolas, ya que el tiempo siempre va hacia delante y hay que armonizar con él. “Ni Carlos Marx se imaginoó este mundo tecnológico y al adorarlo como un Dios y vivir pensando en utopías, estaríamos aproximándonos a un abismo”.

Al dar sus consideraciones el filósofo aclaró que no está en contra de la globalización y las nuevas tecnologías, al contrario, las catalogó de positivas, además de anunciarlas como algo permanente que continuará, lo apremiante es no perder de vista al mundo invisible de los valores.

“La tecnología seguirá imponiéndose, pero hay que aprender a no deshumanizarse”.

Una recomendación que formuló ante una pregunta de los asistentes al evento y que se refería al dilema del científico y sus decisiones, consistió en incluir en el pensum a los valores como materia obligatoria en los diferentes niveles educativos y a su vez a los filósofos, algo tecnológico para que no pierdan de vista la realidad.

Aprendiendo a envejecer
El invitado especial también conversó sobre el tiempo y su efecto en el hombre.

De acuerdo a su criterio, la necesidad de tener conciencia del tiempo y de las etapas que vive cualquier ser humano, influirán en la calidad de su vida y en el crecimiento de su alma y por ende, en cómo envejecemos.

Israel y Venezuela
El Instituto Cultural Venezolano Israelí, ente que auspició el evento en conjunto con el Decanato de Estudios Generales, busca fomentar lazos de amistad entre los pueblos de Israel y Venezuela a través de programas como becas, intercambios culturales y visitas académicas.

Sobre estas visitas sobre las cuales se enmarca la presencia de Pilosof en la USB y otras universidades, informó su presidente, el ex rector de la USB, Freddy Malpica, se han beneficiado más de 400 estudiantes y 200 profesores y maestros al compartir sus experiencias entre sus homólogos.

Malpica, quien fue electo el año pasado como presidente de esta organización habló sobre la ardua labor que deben desarrollar en estos momentos cuando las relaciones entre Israel y Venezuela parecen casi inexistentes. Mencionó que el instituto nació hace 53 años en el país para apoyar la formación del Estado de Israel y que sus miembros son venezolanos, judíos y no judíos.

Foto.“Cada persona es única y debemos asumirlo, yo soy único, pero la gente se confunde y cree que uno quiere decir que es mejor y son dos cosas diferentes, uno debe ser la obra de sí mismo”, dijo el filósofo y empresario, Nelson Pilosof, ante el proceso de despersonalización que se vive y que elimina las diferencias entre las personas y pueblos, generando a largo plazo la pérdida de la identidad cultural y de los valores de las tradiciones.

Foto.“Hay que respetar lo común entre todos para promover nuestras diferencias que son nuestra razón de ser”.

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