“El gobierno venezolano ha sido incondicional con el proceso de paz de Colombia”

  • Luis Eladio Pérez, embajador de Colombia en Venezuela, resaltó en su visita a la Universidad Simón Bolívar, el papel del gobierno venezolano en el proceso de paz que se lleva a cabo en Colombia y ofreció un balance positivo sobre las comisiones de trabajo colombo-venezolanas instaladas para mejorar las relaciones y la situación socioeconómica entre ambos países.
  • Recomendó como soluciones: crear un arancel común tal como lo hizo Europa en su proceso integracionista; promover acuerdos y organismos más pragmáticos como Alianza Pacífico; la cancelación de la deuda que posee el gobierno venezolano con Colombia para generar clima de confianza; y profundizar la lucha contra la corrupción.
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Luis Eladio Pérez, embajador de Colombia en Venezuela.

Lisbeth Bernal / Departamento de Información y Medios USB.-

Durante un coloquio sobre las relaciones colombo-venezolanas celebrado ayer en la USB, el embajador de Colombia en Venezuela, Luis Eladio Pérez, afirmó que el nuevo gobierno venezolano presidido por Nicolás Maduro, ha sido, al igual que el gobierno de Hugo Chávez, incondicional con el proceso de paz de Colombia.

El embajador conversó con los estudiantes y profesores de los postgrados en Ciencia Política sobre diversos aspectos de las relaciones entre Colombia y Venezuela, resaltando el papel del gobierno venezolano en las negociaciones que ha iniciado Colombia con la guerrilla para alcanzar la paz. No obstante, también mencionó el error de los expresidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez al privar el aspecto anímico sobre el aspecto racional en sus acciones.

Actualmente con el presidente Juan Manuel Santos al frente de Colombia, informó que las relaciones colombo-venezolanas apuntan hacia lo pragmático y, en parte, esto se debe a que Santos, a diferencia de Uribe, considera que la paz sólo se puede establecer a través del diálogo.

En ese sentido, el embajador se muestra pesimista sobre el rumbo del proceso de paz de no ganar Santos la reelección, ya que sus contendores en los próximos comicios apuestan a la paz por la vía de la guerra.

Según lo relatado por el invitado al coloquio, gracias a esa concepción de la paz, a las 24 horas de posicionarse Santos en la presidencia se retomó el diálogo entre ambos países, iniciándose el trabajo en conjunto mediante la instalación de 6 comisiones dirigidas a atender problemas fundamentales que los dos países padecen por igual y que en el fondo, señala el embajador, tienen que ver con la corrupción.

Desde los problemas de seguridad, energía, contrabando, mafias y demás flagelos, la corrupción que existe tanto en el ejército y la policía colombiana como venezolana ubicada en la frontera parecería a su juicio, el centro del mal.  Por eso, más allá de atacar a personas que se llevan una pimpinela con 15 litros de gasolina, se debería atacar a las grandes mafias que trasladan ilegalmente en gandolas los productos venezolanos para revenderlos en Colombia.

No obstante, la política de subsidios venezolana que genera un fuerte diferencial de precios entre los productos colombianos y venezolanos, de alguna forma considera que estimula este contrabando. “Por ejemplo, lo que pagamos en gasolina por un bolívar, allá vale mil y esto se repite en todos los rubros, porque aquí absolutamente todo es muchísimo más económico que en Colombia”, dijo.

Un ejemplo que evidencia lo terrible del sistema actual que desmejora la situación de ambos países, se observa con el cemento, mencionó, ya que sucede que “Colombia le vende el cemento a Haití y este le paga a Venezuela el petróleo con nuestro cemento, que apenas al llegar a tierras venezolanas es comprado por el contrabando organizado a precios muy bajos gracias al subsidio que recibe, para luego ser revendido en Colombia”.

Por ese motivo explicó que son tan importantIMG_0665 [640x480]es las comisiones de trabajo, para solventar vicios como estos que sólo traen pérdidas para ambas naciones. Sin embargo, comentó el embajador, una de las limitantes en la mesa instalada con empresarios e inversores, tiene que ver con la falta de confianza en el sistema de pago venezolano y la inseguridad jurídica que posee Venezuela. “En estos momentos, comentó, estamos esperando que terminen los cambios y ajustes del gobierno venezolano para reestructurar este tema en la mesa empresarial”.

Lo ideal, dijo, sería que el gobierno venezolano le pague a Colombia la deuda que posee desde 2008 con Cadivi, entre otras cuentas pendientes por compañías expropiadas, que superan aproximadamente los 3 mil millones de dólares, para lograr recuperar la confianza y de esa manera Colombia pueda suministrarle todo lo que necesita”.

En relación a las recientes medidas tomadas por el gobierno venezolano que buscan eliminar negocios ilícitos que se hacían con las remesas a familiares venezolanos residentes en Colombia, el embajador se mostró satisfecho. Incluso señaló que esperaban acciones más drásticas como la eliminación de las remesas, porque las pérdidas para Venezuela eran multimillonarias, ya que habían detectado que de los 1.200 millones de dólares que se solicitaban mensualmente por concepto de remesas para venezolanos residenciados en el país vecino, sólo 200 millones correspondían con el destino y el objetivo de este servicio.

Igualmente el embajador expresó su apoyo con respecto a la suspensión de las encomiendas dirigidas a Colombia, debido a que precisamente por el desproporcionado diferencial de precios, muchísimos productos venezolanos salían del país por esta vía, aunque reiteró que la verdadera raíz de la mayoría de los problemas se centraba en la corrupción.

Antes de finalizar el coloquio, entre preguntas y respuestas, el embajador concluyó que “nosotros no compartimos el socialismo del siglo XXI, pero lo convivimos y somos respetuosos de la libre autodeterminación de los pueblos. Entendemos las dificultades que pasa Venezuela y queremos colaborar en el proceso”. Por eso, dijo,  Colombia están actuando con toda la fuerza de la ley para eliminar las mafias y el contrabando organizado y, al mismo tiempo, conversar no sólo con los dirigentes colombianos y venezolanos, sino también con los pueblos directamente para dar respuesta a sus necesidades más inmediatas y dejar de lado esos proyectos faraónicos que nunca terminan. Producto de esta iniciativa que han denominado “Plan frontera para la prosperidad” se han creado canchas deportivas, centros de salud, escuelitas, entre otros desarrollados que se dirigen a fortalecer la presencia del gobierno en frontera y mejorar la calidad de vida de esos habitantes.

Otro resultado sobre este tema, ya proveniente de la comisión de infraestructura entre ambos países indicó que consiste en la construcción de un puente importante que une la frontera colombo-venezolana. Fueron 16 millones de dólares invertidos por Colombia y otros 16 millones por Venezuela.

Finalmente, el embajador planteó que gran parte de la solución a los problemas que vivimos estaría en el establecimiento de un “arancel común” entre los países vecinos, tal como lo hicieron los países europeos en su proceso de integración, sin embargo, para llegar a ello considera que se requiere de una gran madurez que todavía no poseen nuestras naciones.

De izquierda a derecha: rector de la USB, Enrique Planchart; y el embajador de Colombia en Venezuela, Luis Eladio Pérez.

De izquierda a derecha: rector de la USB, Enrique Planchart; y el embajador de Colombia en Venezuela, Luis Eladio Pérez.

No obstante, un buen ejemplo que ha orientado a Colombia hacia un mayor desarrollo y madures se encuentra para el embajador en la Alianza Pacífico, pues explicó que gracias a su pragmatismo ha logrado en 2 años, resultados positivos que ningún organismos como Unasur, Mercosur, Alba y la CAN han alcanzado en todos sus años de creados.

Al concluir este evento, el embajador se reunió con el rector Enrique Planchart y el director del Instituto de Altos Estudios de América Latina, Héctor Maldonado, para intercambiar ideas sobre el tema de la educación superior.

Este coloquio fue organizado por la Coordinación de Postgrados en Ciencia Política y el Instituto de Altos Estudios de América Latina, en el marco del 44 Aniversario de la USB y el 37 Aniversario de su Sede en el Litoral.

Fotos: Javier Zamora

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