Vladimiro Mujica: «Venezuela había construido una planta profesoral de primera»

Vladimiro Mujica / el-nacional.com

Siete Días / El Nacional.-

El profesor venezolano de la Universidad de Arizona afirma que deben hacerse cambios en las casas de estudio pero que el oficialismo busca transformarlas en instituciones dóciles y de pensamiento único

Con una larga carrera en varias universidades del mundo, el venezolano Vladimiro Mujica es profesor titular de la Universidad Estadal de Arizona (Estados Unidos), en el departamento de Química y Bioquímica. Autor de múltiples investigaciones publicadas en medios especializados, uno de sus proyectos actuales es la creación de artefactos que sean económicos, fáciles de manipular y exactos para diagnosticar dengue y malaria.

Mujica es químico egresado de la UCV en 1979, fue docente en esa institución, hizo un un doctorado en Suecia y un posdoctorado en Israel. Relacionado activamente en el medio de la investigación venezolana e internacional durante todo su desarrollo profesional, considera que el Gobierno adelanta un «bien orquestado proceso de asfixia» con las universidades autónomas y que eso arruinará la oportunidad de utilizar el conocimiento para salir de la pobreza.

–El oficio del profesor universitario pareciera que ­según datos de las casas de estudio venezolanas­ ha perdido algo de interés entre los profesionales jóvenes. ¿De qué es síntoma esto? –Esto está ocurriendo en todas partes del mundo en buena medida por la competencia salarial con el sector privado. A eso se añade el hecho de que la educación es crecientemente percibida como un servicio social al que se tiene derecho y del cual se esperan resultados como cualquier otro. Esto, paradójicamente, menoscaba el rol de los docentes porque la educación es un proceso complejo que requiere actuaciones complementarias del educador y el educando. A todo esto hay que añadirle en el caso venezolano los sueldos bajísimos del sector y la politización de todas las decisiones en la materia.

–Las universidades han logrado maniobrar para que se cumplan las horas de docencia a costa de destinar muy pocos recursos para la investigación.

¿Hay futuro para ella? –La investigación que se realiza en Venezuela, en condiciones cada vez más difíciles, se sigue sosteniendo fundamentalmente por la acción de los investigadores en las universidades públicas y en el IVIC.

No pienso que un profesor que lleva una línea de investigación en el país esté necesariamente condenado a fracasar, de hecho hay muchos ejemplos de lo contrario, lo que sí es innegable es que los recursos que existen se asignan sobre la base de criterios crecientemente politizados y anticientíficos.

–¿Hay descapitalización del conocimiento en las universidades venezolanas? –Sin duda. En la medida en que se pierden oportunidades para que nuestros mejores estudiantes continúen sus estudios, en que no se invierte adecuadamente en la creación de cargos de relevo, en que perdemos a algunos de nuestros mejores investigadores porque se van del país y en que no se invierte en infraestructura, en esa misma medida se avanza en ese proceso.

–En varias ocasiones funcionarios del Gobierno han dicho que el modelo de la universidad es burgués, excluyente y medieval. ¿Tiene razón el discurso oficial? –El discurso oficialista en materia de educación no es solamente destructivo sino basado en falsas premisas. Por supuesto que hay cambios impostergables que hay que realizar en las universidades para que puedan ejercer mejor su función primordial de producir conocimiento y educación para la sociedad, pero ninguna de las transformaciones que se proponen en el discurso oficialista apunta a eso, sino a convertirlas en instituciones dóciles y estériles al servicio del pensamiento único.

–En las universidades importantes del exterior, ¿cómo es valorada la carrera docente? –Soy profesor jubilado titular de la UCV y ahora profesor titular en Arizona State University en Estados Unidos. Puedo afirmar que la tarea docente es valorada como un ingrediente fundamental de la función universitaria en todas la instituciones que conozco tanto en Estados Unidos como en Europa, ello conjuntamente con la investigación y la acción de proyección y responsabilidad social.

–¿Cuál es el nivel del profesor universitario venezolano en la región? –Venezuela había logrado construir una planta profesoral de primera línea, en buena medida permitiendo que nuestros investigadores se formaran en el exterior, y generar un círculo virtuoso en el cual esos investigadores formaban a las nuevas generaciones. Esto era reconocido no solamente en términos regionales sino internacionales.

Todo eso ha ido, lamentablemente, empeorando durante la última década.

–La apuesta del Gobierno ha sido la masificación de la educación universitaria. ¿Eso está reñido con la calidad? –Aumentar indiscriminadamente la presión sobre las universidades sin considerar su capacidad para absorber más estudiantes, al tiempo que preservar la calidad de la educación y la investigación, es un acto de destrucción de un patrimonio fundamental de todo el país que adelanta el Gobierno por razones politiqueras. Por supuesto que hay que ampliar la oferta educativa, pero ello no se puede lograr destruyendo el potencial universitario.

–Rectores creen que algunas universidades no aguantan más de tres años. ¿Qué consecuencias traería eso? –La consecuencia más importante será la postración cada vez mayor del sistema universitario. La culminación de un bien orquestado proceso de asfixia. El Gobierno y sus aliados no han logrado ganar ningún proceso electoral importante en las universidades, por eso no les queda más camino que tratar de doblegarlas por una estrategia de asedio.

El Nacional, 20 de noviembre de 2011, El Nacional, Siete Día / 3

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